En este post, continúan las aventuras de Alicia aprendiendo sobre lógica a través del espejo. Si quieres empezar a leer la historia desde el principio, puedes hacerlo AQUÍ. Si quieres ver todos los posts de esta categoría, puedes hacerlo AQUÍ.
Alicia resolvió el acertijo y demostró que había aprendido a usar la disyunción:
— Las dos piezas tienen que ser rojas o llegaríamos a una contradicción.
— Muy bien- respondió el peón-. Estás aprendiendo rápido. Antes de hablarte del último conector básico, ¿por qué no nos detenemos un poco y revisamos que hayas aprendido bien todo lo que te he explicado?
A Alicia le pareció bien la sugerencia.
— Una vez me aventuré hasta la casilla f1- comenzó el peón-. Dio la casualidad de que llegué en día de mercado y decidí detenerme un rato. Mientras admiraba un puesto de baratijas, sentí una mano en mi bolsillo: ¡alguien me estaba robando! En cuanto se percató de que me giraba, el ladrón echó a correr. Le perseguí durante unos minutos, pero lo perdí al llegar a un cruce entre tres caminos.
— ¡Oh, no!
— Por suerte, había por allí tres piezas un tanto sospechosas que iban encapuchadas (pero ninguna de ellas llevaba la misma ropa que la pieza a la que había estado persiguiendo). Les pregunté qué camino había tomado el ladrón. La primera pieza me respondió "Por aquí" mientras señalaba uno de los caminos. La segunda dijo "No, se ha ido por allí" y señaló otro camino diferente. La tercera, por no quedarse atrás, dijo "Los dos mienten. Se ha ido por aquí" y señaló un tercer camino diferente. La cuestión es que el ladrón tenía que haber tomado uno de esos tres caminos, pero no tenía modo de saber cuál.
— ¿Y qué hizo?
— Le pregunté a uno de ellos (ya no recuerdo a cuál) que cuántas piezas rojas eran entre los tres. Al escuchar la respuesta, eché a correr por el tercer camino. Ahora, Alicia, ¿sabrías decirme de qué color era cada uno de ellos? ¿Y a quién le pregunté y qué me respondió?
SOLUCIÓN: evidentemente, una de ellas es una pieza roja y las otras dos son blancas. Si le preguntase a la roja por el número de rojas, le contestaría verazmente que hay una. Si se lo preguntase a cualquiera de las blancas, le dirían otro número distinto. En este último caso, el peón sabría que a la que le ha preguntado es una pieza blanca y que el camino que le indica es incorrecto pero no podría deducir nada más. Pero en el primer caso, si tiene la suerte de preguntarle a la roja, podría deducir los tipos de las tres y, además, el camino correcto, que es el que le indica. Como esto fue lo que sucedió y el peón supo que el tercer camino era el bueno, el peón supo que las dos primeras eran blancas, la tercera era roja y la respuesta que le dio fue "Uno".
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